Tetra Pak

Eduquemos a los niños para cuidar el planeta

El medio ambiente no es sólo el entorno en el que nos movemos todos los días, también es el espacio en el que impactan las distintas actividades económicas y sociales cotidianas. Los productos que consumimos provienen, en última instancia, del medio ambiente; y los deshechos que generamos también vuelven a él.

Porque vivimos en ese medio es que surgió una mayor toma de conciencia sobre cómo nos relacionamos con el entorno. Qué cosas tomamos de él y qué cosas le devolvemos. En primer lugar, los recursos no son infinitos y, en segundo lugar, algunos deshechos pueden ser contaminantes. Pero no sólo eso, sino que las dos pueden llegar a modificar las condiciones del medio ambiente. Una de esas consecuencias es, según estudios difundidos por la ONU, el cambio climático producido por la obtención poco planificada de materias primas, y por la cantidad enorme de residuos generados luego.

Sin embargo, todos podemos hacer algo para evitarlo. Y una de las soluciones está en la educación sobre la sostenibilidad. Este concepto surgió al final de la década de 1980 para referirse a las consecuencias medio ambientales del desarrollo económico, y actualmente se usa para todas las políticas, tanto públicas como privadas de responsabilidad social empresaria destinadas al desarrollo económico sin comprometer los recursos ni el medio ambiente de las futuras generaciones. La sostenibilidad comenzó, de a poco, a formar parte de la imagen de las empresas frente a la sociedad. Pero también empezó a ser parte de sus propios programas de negocios. De esta manera, la preocupación por cuidar el medio ambiente abarca a cada vez más actores sociales. Y el compromiso tiene efectos positivos y tangibles que a todos nos benefician. Una de las empresas comprometidas es Tetra Pak, quien con su programa Economía circular en mi escuela fomentar la educación ambiental.

La elección de la educación, y específicamente de los niños como objetivo de su plan concientizador, es porque ellos son grandes transmisores de información y su edad es óptima para la generación de hábitos saludables. A edad escolar se los forma para el importante rol que cumplirán como protagonistas del futuro. Y a ellos debemos dejarles las mejores enseñanzas. El proyecto se enmarca dentro de la concepción de economía circular, que tiene por objetivos una doble reducción, tanto la extracción de materias primas, como minimizar la producción de desechos. En otras palabras, busca reutilizar la mayor cantidad posible de recursos, logrando crear un círculo en el flujo económico para tener un menor impacto en el medio ambiente. Entonces, la idea de economía circular establece un vínculo fuertemente positivo con el medio ambiente. Porque los niños aprenden que no siempre es necesario descartar completamente los desechos, muchos de ellos pueden ser reciclados y reutilizados.

Actualmente la idea de economía circular tiene amplia difusión y aceptación entre distintos tipos de públicos. Es una gran manera de llevar adelante un proyecto de sostenibilidad económica. Así es cómo Tetra Pak llegó a implementar esta idea mediante una estrategia que abarca toda su cadena de valor. Promueve la educación ambiental en los niños al mismo tiempo que procura reciclar y reutilizar como parte de su compromiso con la sustentabilidad para generar un efecto positivo.

El programa educativo consistió en un concurso en el que participaron varias escuelas. Cada una de ellas debía presentar un proyecto de economía circular para realizar tanto en su establecimiento como en su comunidad educativa. Para lograrlo se envió información previamente elaborada por la compañía.

De este modo los docentes tuvieron oportunidad para desarrollar y explicar los contenidos de vital importancia para que comprendan que es posible un futuro en un medio ambiente mejor.

Se habló sobre el valor de los productos, los materiales y los recursos. Sobre la importancia de que pudieran mantenerse circulando en la economía durante el mayor lapso de tiempo posible, para evitar la generación de residuos. Se hizo énfasis en eso porque es algo que todos podemos ver, son cuestiones concretas y eso es importante para los niños, a quienes a veces les cuesta comprender por qué se hacen algunas cosas, con qué finalidad.

Además, se hizo hincapié en la transmisión de la información a través de juegos, de manera lúdica. Esto permite que todo lo aprendido llegue a ellos de una manera más eficaz, porque impulsa mejor a los niños a desarrollar sus habilidades creativas. Con esto se logra que las buenas prácticas que estaban generando mediante la educación ambiental se conviertan, inconscientemente, en hábitos que reproducirán a futuro y fomentarán también en su entorno familiar y social. Todas las escuelas participantes tuvieron premio. Se entregaron muebles escolares realizados con envases de Tetra Pak reciclados. Además, se entregaron kits de útiles escolares también realizados con material de envases reciclados. También hubo donaciones de colaboradores y alimentos lácteos provistos por la compañía.

El proyecto logró generar entusiasmo en otros actores sociales. Entre ellos contó con la alianza y el apoyo de la Asociación de Padrinos de Escuelas Rurales (Apaer), una sociedad civil que, por medio de distintos programas, realiza acciones solidarias en el ámbito educativo. La asociación se encarga de relevar información sobre las escuelas rurales para contar con mejores datos sobre las necesidades de cada una. Este es un trabajo de gran utilidad, porque ayuda a conocer cuáles son las necesidades específicas que hace falta satisfacer con las donaciones de todos aquellos que participan para contribuir a un país con mejores oportunidades educativas. Sin embargo, los que mostraron mayor interés fueron los propios niños y docentes. Eso se logró haciendo que los materiales educativos no fueran únicamente teóricos como guías para un concurso, sino que sean vistos como una posibilidad tangible implementada en el contexto de cada una de las escuelas.

Fue fundamental pensar proyectos realizables, para, de ese modo, tener el incentivo de ser llevados a la práctica y verlos completados y funcionando.

El programa Economía circular en mi escuela tuvo un impacto positivo porque logró que se involucraran establecimientos educativos, asociaciones civiles, los niños y los docentes. Se consiguió mostrar que ellos mismos pueden crear un futuro mejor si podemos darles una guía adecuada. El medio ambiente no está separado de las actividades económicas, debemos tomar conciencia de que es posible hacer algo para contribuir a una mejor relación con la naturaleza. Un proyecto como el de esta compañía tomó ideas innovadoras para, a través de la educación, conseguir que los niños puedan ser multiplicadores de contenidos y verdaderos agentes de cambio.