Shell Argentina

Jóvenes responsables al volante

Los datos sobre accidentes de tránsito siempre son impactantes. Porque afectan a los involucrados, a sus familiares y a los aportes que esas personas hacían a la sociedad. Económicamente también tienen importancia, porque se trata de personas con futuro por delante.

Según las estadísticas, en la Argentina, los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte en menores de 35 años y la tercera sobre el total de la población. De hecho, se cuentan más de 20 muertes por día. En algunas provincias, las edades son, incluso, más bajas. Por ejemplo en Neuquén, el Observatorio Vial de la Agencia Nacional de Seguridad Vial de esa provincia informó que la franja etaria en la que se concentra la mayor cantidad de víctimas es entre los 15 y los 24 años. Shell Argentina tomó el desafío de concientizar sobre esta situación para revertirla mediante acciones concretas. De este modo se comprometió con la comunidad donde estableció sus operaciones centrales, la provincia de Neuquén.

El compromiso de las compañías con los problemas de las comunidades en las que desarrollan sus operaciones es importante, porque ayuda a construir buenos entornos sociales y mejores prácticas corporativas. Se generan vínculos que permiten encontrar soluciones a problemas que nos afectan a todos.

El programa que pusieron en marcha se denomina Conciencia vial. Es de carácter educativo porque apunta a una toma de conciencia de la responsabilidad de las personas al volante. Se llevó a cabo junto a Foro 21, una productora que desarrolla programas de sustentabilidad y vinculación con la comunidad.

Se realizó a través de talleres en escuelas secundarias de la provincia de Neuquén. Y los contenidos se adaptaron a los entornos de residencia particular de los participantes. Se eligió el entorno educativo porque la escuela constituye un espacio ideal para educar sobre responsabilidades sociales y civiles en general, y también sobre la importancia de una buena conducta vial en los jóvenes.

El objetivo fue sensibilizar a los alumnos sobre la importancia de medir el impacto presente y futuro que cada uno tiene con su movilidad sobre la sociedad y el medioambiente. Se buscó que los niños y jóvenes puedan reconocer indicadores de peligro y situaciones de riesgo, que aprendan sobre la responsabilidad personal en la vía pública. Porque los ciudadanos podemos cambiar y transformar el hábitat en un lugar más seguro.

El programa comenzó en 2019 y no se detuvo a pesar de la pandemia durante el año 2020. Sino que siguió realizándose mediante la modalidad virtual, para que los docentes puedan continuar con las capacitaciones. De esta manera tuvo continuidad y no se perdió el contacto con los estudiantes del nivel secundario. Este tipo de actitudes son las que demuestran compromiso con la comunidad y comprensión de sus inquietures. El vínculo de una compañía con la comunidad permite desarrollar aportes significativos en ambas direcciones y presentar soluciones a problemáticas concretas.

La construcción de una ciudadanía responsable constituye uno de los desafíos de la educación en el nuevo milenio y, como con el programa Conciencia vial, todos estamos llamados a colaborar.