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La ciencia de todos los días

La falta de vocaciones científicas se ha convertido a lo largo de los últimos años en uno de los factores más difíciles de desarrollar en Argentina. Existe una escasa cantidad de interesados que elige la rama científica como opción para continuar sus estudios de manera profesional. Y esto sucede mayormente en jóvenes cuando deben optar por una carrera universitaria.

Para lograr un bienestar social e inclusivo, y un desarrollo sostenible es fundamental la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Es importante animar a niños y jóvenes a apreciar el verdadero valor de la investigación y el conocimiento científico, y mostrarles cómo la educación en este campo presenta infinidad de oportunidades de mejora para innovar en propuestas más atractivas, inclusivas y participativas. Teniendo en cuenta esto, Pan American Energy (PAE) tomó en consideración la importancia de estimular y promover las vocaciones científicas y las oportunidades que genera este campo para atender a las nuevas demandas del mundo globalizado.

“Nos dábamos cuenta de que faltaban chicos que estuviesen interesados en estudiar este tipo de carreras, es un fenómeno que se hace extensivo a toda la Argentina” mencionó Agustina Zenarruza, gerente de Sustentabilidad de la compañía del sector energético. A raíz de esta perspectiva decidieron enfatizar la importancia de los jóvenes como actores sociales relevantes para lograr los cambios deseados, de generar un mayor interés en la dedicación profesional a las ciencias. A partir de esta iniciativa de promover y fomentar las vocaciones científicas en jóvenes entre los 9 y 18 años, decidieron actuar en zonas aledañas para sentirse más cercanos a los niños y adolescentes a los cuales pretendían alcanzar con su mensaje.

Al pertenecer a un sector y una empresa que emplea profesionales de las ciencias, la tecnología, ingeniería, matemática (STEM, por su acrónimo inglés), entre otras disciplinas, entendieron la importancia de invertir en el aprendizaje experimental, el pensamiento lógico y racional, pero también en el aprendizaje creativo, de resolución de problemas y el trabajo en conjunto. La investigación científica y el desarrollo tecnológico son fundamentales para la fuerza motriz de la innovación, del crecimiento inclusivo y del desarrollo sostenible.

El eje fundamental se encontró en mostrar a la labor científica en su cotidianidad y experimentarla de manera real, es decir, mostrar la ciencia como un fenómeno que lo encontramos en el día a día. A partir de estos objetivos se planteó la necesidad de generar ese estímulo e incentivo en los niños. Se buscó promover las vocaciones científicas desde edades tempranas. A partir de esta premisa, y como parte de un sector que emplea intensivamente a profesionales de estas carreras, desarrollaron el programa integral de promoción de las vocaciones científicas. Es decir, se enfatizó la creación de experiencias transformadoras por medio de las cuales los participantes pudieran comprender la presencia de elementos científicos en el día a día cotidiano, para reflexionar sobre su futuro profesional y desarrollarse como agentes de cambio.

El desarrollo del programa tomó como herramientas el impulso de la imaginación y el fomento de la creatividad en niños y jóvenes para la promoción de vocaciones científicas. Además, para contribuir y fomentar la alfabetización científica, fomentaron el acceso a estos conocimientos. Incentivando el gusto y apreciación por la ciencia, y por todas las tareas relacionadas con la investigación y el desarrollo tecnológico. Pero otro de los objetivos planteados fue mostrar fenómenos científicos que ocurren en la vida cotidiana para romper con el mito de que la ciencia ocurre exclusivamente en los laboratorios, y que de esta manera los niños y jóvenes pudieran aprender la ciencia desde sus lugares habituales.

Uno de los principales desafíos al comienzo del proyecto fue plantear y desarrollar comunidades de jóvenes, docentes y familias que se comprometieran con la enseñanza y desarrollo del pensamiento crítico, la solución de problemas, la investigación, la colaboración, la comunicación, la creatividad y la divulgación de disciplinas científicas.

Para llevar adelante el programa se tuvo en cuenta a las comunidades en las cuales se desarrolló, y sobre todo, la posibles carencias de hábitos conocimientos más básicos. Así, impulsaron el aprendizaje, la concientización y divulgación de distintas iniciativas. Trabajaron con la filosofía Maker, que pone el acento en el enfoque multidisciplinar STEM, el aprendizaje colaborativo, espacios que estimulan y combinan la diversión y el juego con la comprensión activa.

Las iniciativas que formaron parte del programa fueron el desarrollo de acciones enfocadas en la educación. Entre ellas, la organización de campamentos donde se promoviese el contacto con la naturaleza como principal el motor del comienzo de la reflexión científica, y el estímulo hacia el pensamiento científico. Otras de las iniciativas desarrolladas fueron la participación en ferias y exposiciones con vinculación a la sustentabilidad, con fuertes fundamentos en la reflexión científica, y el apoyo a universitarios mediante un programa especial de becas para quienes no cuenten con el acceso económico para continuar su educación. Además, se trabajó de forma articulada con el sector público. Específicamente con el Ministerio de Educación de Chubut y de Neuquén, la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Chubut. También se realizaron tareas coordinadas con el sector social, como la Asociación Civil Expedición Ciencia, y profesionales y consultores especializados de las ciencias y de la educación.

La falta de conocimiento que tienen los jóvenes acerca de lo que es esencialmente la ciencia y cómo se aplica fue el punto de partida para empezar a trabajar en iniciativas que apostaran a difundir acciones específicas con las familias y los chicos más pequeños. Por eso, los jóvenes requieren comenzar a desarrollar habilidades para una sociedad eminentemente tecnológica para, eventualmente, poder desenvolverse de forma competitiva en el nuevo mercado laboral. Entramos en una época donde los acelerados cambios tecnológicos requieren personas capaces de comprenderlos y acompañarlos. El proyecto buscó fomentar ese acercamiento.

A raíz de esto, desde PAE se buscó introducir una nueva forma de enseñar y aprender, con contenidos especialmente diseñados para promover el aprendizaje y el interés por las vocaciones científicas y tecnológicas. Sobre todo para poner de relieve la importancia de invertir en la promoción del aprendizaje no como una obligación, sino como un interés propio para los niños y jóvenes. Se fomentó el aprendizaje experimental, el pensamiento lógico y racional, pero a la vez creativo, de resolución de problemas, trabajando con otros, en equipo, como una forma de pensar el futuro desde otra mirada profesional.