Un aislameinto sin cuarentena

No nos callemos frente a la violencia

La principal medida tomada en el país para enfrentar la pandemia de COVID-19 fue el aislamiento social. La población debía permanecer en el hogar para estar a salvo de un virus desconocido pero potencialmente muy peligroso.

Fue difícil, porque enfrentamos incertidumbre económica y distancia social con gente querida. Pero incluso eso no hubiera sido problema si muchas personas no conviviesen con gente violenta. Empezaron a verse casos en los cuales las mujeres debieron pasar los meses de encierro junto a parejas problemáticas, efectivamente violentas. De hecho, según datos de la Defensoría del Pueblo, los llamados a líneas de ayuda para estos casos aumentaron.

De acuerdo a las estadísticas de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, durante los primeros 42 días de aislamiento hubo 36 muertes relacionadas con este tipo de delitos, y el 65% ocurrió dentro de los hogares de las mujeres. Al mismo tiempo, el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad confirmó que hubo un aumento del 39% de consultas sobre agresiones.

El hogar dejó de ser un lugar seguro para mucha gente. Las medidas cuyo fin era resguardar la salud, agravaron un problema de violencia interna. Hubo mujeres que se vieron obligadas a convivir con sus agresores.

Pero Movistar Argentina tomó la iniciativa de ayudar a resolver este problema que inquieta a la sociedad. Porque debemos comenzar a “entrometernos” cuando vemos episodios violentos. De este modo, quienes están al corriente, incluso los mismos vecinos que están cerca, pueden salvar vidas. Sólo que no siempre saben cómo hacerlo.

Se trabajó con el apoyo de la Fundación Avon, porque cuando lo hacemos en equipo las colaboraciones pueden dar mejores frutos. Fue una alianza importante, ya que es una fundación que trabaja para promover los derechos de las mujeres, cuidar su salud, su integridad física, social y emocional.

La iniciativa tuvo el objetivo de concientizar sobre la violencia de género durante el aislamiento social, e incentivar a asesorarse, tanto al 144 como al 911 en casos de urgencias.

La campaña se denominó Sonidos porque promueve la escucha activa para estar atentos ante la violencia que sufre una mujer. Aunque no nos pudiéramos ver directamente, por el encierro, los ruidos fueron indicadores importantes a tener en cuenta para ayudar y acompañar a las posibles víctimas.Comprometerse con la comunidad para cambiar situaciones injustas es algo que todos podemos hacer y las soluciones creativas son siempre bienvenidas.

Se buscó mantener a los vecinos informados y fortalecer las conexiones para que todos sepamos cómo actuar frente a las situaciones de violencia hacia una mujer. En los momentos de encierro la ayuda comunitaria fue de vital importancia.

La campaña de concientización se logró haciendo difusión de los números de teléfono en los cuales se puede conseguir auxilio, información, orientación, asesoramiento y contención en todo el país, todo el día y durante todo el año.

Además, fue fundamental que se sepa que los llamados a la línea 144 son gratuitos y confidenciales.

Fue importante cómo se escuchó a la sociedad para realizar buena campaña de responsabilidad social, porque se pudo actuar en consecuencia con soluciones útiles. Demostró que frente a la violencia no tenemos que mirar para otro lado, sino comprometernos y ayudar.