Acompañamiento Quilmes

Un mensaje esperanzador contra el Chagas

Siempre nos preocupamos por la salud, por la nuestra o por la de otros. Hacemos lo que esté al alcance por evitar contagiarnos una enfermedad. Pero también existen las enfermedades congénitas. Una de ellas es la de Chagas, que afecta a entre 6 y 8 millones de personas en todo el mundo, de las cuales 1,5 millones viven en Argentina. Si bien se contrae a través del contacto con algunas especies de insectos, también puede ser transmitida de la madre a su bebé. En estos casos, se estima que alrededor de 1.300 bebés nacen infectados cada año en el país, y la mayoría no accede al diagnóstico ni al tratamiento.

La Fundación Mundo Sano, del Grupo Insud, asumió la tarea de colaborar para disminuir la enfermedad de Chagas congénito como problema de salud pública. El objetivo de este compromiso es integral, porque no sólo abarca evitar la transmisión, sino también el tratamiento de las condiciones en las cuales suele darse con mayor frecuencia: la extrema pobreza. Sucede de esta manera porque la forma principal de transmisión sigue siendo el contacto con la vinchuca, el insecto que porta el parásito que da origen al problema. Y suele vivir en las grietas de paredes y techos de las viviendas construidas con ladrillos de adobe, ramas o paja, es decir, en viviendas muy precarias.

Por este motivo, es una enfermedad de las llamadas "olvidadas" o "desatendidas". En América Latina es endémica y unos 70 millones de personas viven en áreas de riesgo. Aunque en los últimos 30 años se avanzó mucho gracias al control vectorial, existe una gran brecha en la disponibilidad de acceso al diagnóstico y tratamiento; por lo que se cree que más de 95% de los infectados desconocen su estado y, por supuesto, tampoco han recibido tratamiento. Aunque en nuestro país, el estudio para detectar la enfermedad en la madre embarazada es obligatorio y se realiza masivamente, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) advirtió un importante crecimiento de la transmisión perinatal, es decir, durante el embarazo o en el momento del parto.

La Fundación puso en marcha un programa para colaborar activamente en el esfuerzo por eliminar la enfermedad de Chagas congénita. Claramente un problema social poco atendido que merece respuestas de todos aquellos que puedan dar una mano.

Tuvo un punto de partida en una situación concreta para ayudar con las herramientas disponibles. En la actualidad, según consensos y guías clínicas avaladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), existen tratamientos que funcionan, especialmente en niños, jóvenes y mujeres en edad fértil.

Los pilares del programa fueron tres: investigación traslacional, divulgación del conocimiento y cooperación público-privada. También se procuró sumar a organismos y personalidades en la difusión de la situación en la que se encuentra esta enfermedad.

Se eligió un nombre con impacto ambicioso para el programa: Ningún bebé con Chagas. Porque se quiso llegar con la información útil de que los recién nacidos con esta enfermedad se pueden curar. Porque si una mujer infectada recibe tratamiento antes de quedar embarazada no transmite la enfermedad al bebé. Y lo ambicioso del proyecto es llegar al año 2030 y que ningún bebé nazca con la enfermedad.

La manera de difundir el programa fue a través de eventos, medios de comunicación masiva y por Internet, con la creación de una página web con información relevante. La campaña de comunicación contó con la colaboración de profesionales de la salud, los medios, la literatura, el cine y la publicidad para lograr mayor impacto y llegada a diferentes públicos.

Es emotivo y esperanzador contar con un mensaje de una mejora posible a un plazo programado. Las piezas de comunicación llevaron ese mensaje emotivo para erradicar el “estigma” de esa enfermedad, explicado de manera resumida y clara acerca de una situación compleja. Esta nueva mirada respecto de la enfermedad orientó todos los aspectos de la campaña.Se propuso dejar atrás el paradigma de la comunicación de la enfermedad Chagas, caracterizada por discursos estereotipados y representaciones sociales que, en muchos casos, no reflejan la posibilidad de tratamiento, e influyen en la discriminación de las personas afectadas.

Como, además, es una situación compartida por otros países latinoamericanos el programa contó con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud y con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

La cooperación, además de la información y la concientización es fundamental para salir airosos en campañas de salud pública que nos involucran, porque hay una solución que está al alcance y se puso manos a la obra para llegar.