Acompañamiento Quilmes

Educación alimenticia enfocada en mujeres

Somos parte de una sociedad particular. No estamos solos, compartimos un lugar y al mismo tiempo debemos respetar iguales normas. En otras palabras, nos relacionamos con un entorno en especial. Ahí desarrollamos nuestras actividades y tomamos conciencia de que nuestros vecinos no son por completo ajenos a nosotros.

A pesar de que somos todos diferentes los que formamos parte de esta sociedad, mantenemos vínculos que nos permiten conformar una cultura. Eso nos lleva a acercarnos y colaborar unos con otros, porque podemos reconocernos como emparentados en algún sentido.

En particular, Coca Cola Andina de Argentina estableció un fuerte vínculo con la comunidad a partir del programa desarrollado junto a la ONG OMAS. El proyecto consistió en la búsqueda de empoderar a las mujeres y a las comunidades en las que viven, en este caso en la zona de Chacras de la Merced, de la provincia de Córdoba.

En un primer momento, el vínculo establecido se dio a través de donaciones de agua mineral y bebidas sin azúcar. Esto logró el compromiso de los colaboradores internos que se involucraron como voluntarios y que iniciaron campañas de donación para llegar a más miembros de aquella comunidad.

Luego, a medida que el vínculo iba creciendo, se dieron cuenta de la importancia de formar una red de instituciones que hicieran un aporte concreto a la organización.A partir de esto, y en conjunto con la Fundación Banco de Alimentos y la Escuela de Cocina Pimienta Negra, se desarrolló el programa Familias a la mesa. Muchos de los miembros de las familias que recibían ayuda de la ONG asistían a comedores comunitarios pero desconocían conceptos básicos sobre alimentación saludable. Por eso plantearon la importancia de acompañar y asistir a las mujeres, porque son ellas las que, en la mayoría de los casos, se ocupan de moldear los hábitos alimenticios dentro de cada familia.

La iniciativa incorporó herramientas teóricas y de desarrollo personal mediante talleres integrados por psicólogos y nutricionistas. Ellos eran los encargados de acercarse a los domicilios para brindar asistencia y contención, así como también para realizar seguimientos e informes nutricionales. Al finalizar cada taller, se entregaron alimentos basados en toda la información nutricional recibida durante los encuentros.

De esta manera se logró capacitar a más mujeres para que tomen mejores decisiones acerca de su alimentación y la de sus familias. El énfasis en este temas se decidió porque la educación en salud alimentaria fortalece la calidad de vida. Es un aporte muy útil al desarrollo de la comunidad haber podido compartir un conocimiento tan importante sobre la manera de comer.