Acompañamiento Quilmes

Por más empresas de base científica

Emprender implica un desafío y no solamente en la situación económica actual, que implica la superación de obstáculo, sino que es una apuesta al futuro, al desarrollo, al crecimiento económico. Pero incluso así, se emprende porque se cree que las cosas pueden ser mejores, con innovación, con nuevos productos o servicios, en definitiva, con aportes a la sociedad.

Un ecosistema emprendedor se refiere al contexto en donde los nuevos negocios pueden crear conexiones para establecer ideas innovadoras que se puedan capitalizar. Un ecosistema de este tipo está compuesto por incubadoras, el sistema financiero, los gobiernos e instituciones interesadas o involucradas en las redes de inversión.Una parte fundamental de este ecosistema es la economía del conocimiento, que es el sector de la economía que utiliza información para generar valor y riqueza.

En este ámbito Argentina invierte menos del 0,6% de su PIB en ciencia y tecnología, en comparación con el 3% de países desarrollados y, en nuestro caso, más del 90% de dicha inversión proviene únicamente del sector público. Apostar a iniciativas de capital emprendedor, ciencia y tecnología sienta las bases para crear un país mejor y más desarrollado. Por eso es importante el involucramiento del sector privado.

Pero se ha comenzado a avanzar en esa dirección. El Centro de Innovación Tecnológica, Empresarial y Social (CITES) es la primera  incubadora de proyectos científico-tecnológicos de América Latina focalizada y especializada en invertir y desarrollar startups de alta tecnología y alcance mundial.

La intención es construir empresas basadas en ciencia disruptiva que aborden necesidades de mercados globales.

Entendiendo que la inversión privada es una condición necesaria para que la economía del conocimiento se desarrolle en nuestro país y genere las riquezas necesarias para mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos, se propusieron promover acciones que permitan disparar un cambio radical en las tendencias de inversiones de capital emprendedor para startups de base científica.Pero, además de la inversión de capital para impulsar el desarrollo de emprendimientos de este tipo, para hablar de economía del conocimiento se necesita también un marco regulatorio. Para esto desarrollaron seminarios sobre políticas públicas llevados a cabo junto al Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) durante 2015 y 2016. Su finalidad fue promover y colaborar en el desarrollo de la ley de capital emprendedor, la cual contempló el primer programa de coinversión público privado para desarrollo de aceleradoras científicas y fondos de venture capital.Con el marco normativo correspondiente, desarrollaron el fideicomiso financiero CITES I, el primer vehículo de capital emprendedor para inversión en startups con cotización pública en Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA). El paso siguiente fue convocar a los inversores, incluidos los de relevancia regional, para sumarlos a esta iniciativa, porque era necesario contar con un sello de calidad, reconocido por el mercado internacional que validase esta iniciativa. De esta manera se logró en el año 2018, que el Banco Interamericano de Desarrollo invirtiera en la etapa privada del fideicomiso. Esto dio pie para convocar a otros inversores.Al mismo tiempo, CITES trabajó con inversores privados para desarrollar procedimientos de concientización que incluían planes de reuniones individuales con ejecutivos y propietarios de los principales grupos económicos del país.

Además, recibió en sus instalaciones, ubicada en Sunchales (provincia de Sante Fe) a los inversores para que pudieran probar en primera persona el impacto del desarrollo de las startups. Mediante distintos eventos, los empresarios conocieron las actividades de los principales fondos de venture capital, en qué consistía el mundo de las empresas emergentes, cuál era la situación del sector científico del país y cómo eran las oportunidades de inversión reales en este novedoso sector de la economía del conocimiento.Todo este esfuerzo fue fundamental para introducir un nuevo tipo de instrumento en el mercado de capitales argentinos y poder conseguir financiamiento privado de manera transparente y a gran escala. Esto permitirá crear empresas de base tecnológica, trabajar en conjunto con socios estratégicos y ejercer un rol vinculador entre los sectores científico-tecnológico, productivo, académico y empresarial, con un abordaje multidisciplinario de los problemas, tanto en los aspectos tecnológicos como en los de gestión empresarial.

Los resultados comenzaron a verse a través de servicios de innovación tecnológica brindados a pymes que ya operaban en la región. Así es como se han logrado desarrollar más de diez proyectos de innovación para terceras empresas, que gestionan más de 500.000 dólares de inversiones entre fondos públicos y privados, y cuyos resultados permitieron generar nuevos productos para estas empresas y habilitarlas a ganar nuevos mercados de exportación.Con el nuevo siglo desarrollando tecnologías cada vez más rápido, actualmente estamos en una situación económica y social crítica, por lo que pensar en promover la inversión privada para el desarrollo de la economía del conocimiento puede sonar utópico, pero es imprescindible.Esta dinámica de inversiones permite generar nuevos puestos de trabajo de calidad, habilitar un círculo virtuoso de transferencia tecnológica a la sociedad, diversificar la matriz productiva de la región, y marcar el rumbo para el desarrollo de la economía del conocimiento que nuestro país necesita.

Además, entablar un rol dentro del ecosistema emprendedor posibilita acercar nuevas oportunidades de innovación corporativa. Con nuevas startups, las empresas apuestan a la inversión de riesgo corporativa para promover el crecimiento de distintos proyectos que, en definitiva, impacta directamente en la economía e inclusión de toda la sociedad.