Andreani

Finanzas Prácticas

Desde hace algunos años vemos cómo se empezó a hacer más frecuente el concepto de inclusión financiera, que alude al acceso a productos y servicios financieros de calidad, especialmente para los segmentos no bancarizados. Se apuesta a que, de este modo, se logrará un incremento de los ingresos de esos segmentos.

Sin embargo, también se ve con desaliento que el sector financiero es escasamente popular entre los jóvenes. En las escuelas la enseñanza de estos temas es prácticamente nula, pese a que son conocimientos esenciales para desempeñarse en la sociedad como ciudadanos adultos y responsables económicamente.

La consecuencia de la poca inclusión financiera es que mucha gente se quede afuera de un mundo que ofrece cada vez más posibilidades dentro de este sector. Por ejemplo, en 2019, un estudio realizado por la Asociación de Bancos Argentinos reveló que el país posee un 50% de su población adulta por fuera del sistema financiero. Pero también es acotado el uso de instrumentos de pago, ahorro y crédito por parte de quienes sí están bancarizados.

La inclusión financiera está asociada principalmente al desarrollo de oportunidades porque promueve las habilidades económicas para la reducción de la pobreza. Es en ese sentido que se busca promover este concepto útil para la sociedad.

Como entidad bancaria, el Banco Comafi asumió el compromiso de involucrarse con la educación financiera. Entendió que capacitar a los jóvenes en estos temas es el puntapié inicial para contribuir a una mayor bancarización, segura y responsable.

Así es como nace Finanzas prácticas, un programa educativo para la inclusión financiera con el que buscan transmitirles a los estudiantes que están próximos a insertarse en el mercado laboral la importancia del ahorro, de la toma de decisiones y de una conducta financiera sensata.

En un principio, las capacitaciones se daban de manera presencial pero en el contexto actual, y con el propósito de acompañar a las escuelas y docentes en el fortalecimiento de sus contenidos, llevaron de manera virtual todos los temas del taller, con videos y juegos interactivo. Así, pudieron llegar también a escuelas del interior del país y ofrecer todavía más encuentros que cuando se daban de manera únicamente presencial.

En los talleres se abordan conceptos referidos a gastos, presupuesto, costo de oportunidad e instrumentos financieros, con juegos y planteos lúdicos que permiten introducir a los jóvenes en temas de finanzas cotidianas e incentivar la importancia de llevar una economía personal equilibrada y responsable.

La propuesta resultó atractiva para los jóvenes porque se supo adaptar con creatividad los contenidos. El resultado fue un incremento de un 52% en la cantidad de horas dictadas en talleres.

El programa buscó que los resultados sean palpables, que haya una mejor toma de decisiones para la vida diaria en lo que respecta al dinero. Se enseña a evaluar riesgos, conocer los costos de oportunidad y considerar las ganancias potenciales.

El banco supo entender que la pandemia dejó en claro la necesidad urgente de avanzar en la inclusión y la educación financiera, por lo que el programa fue de mucha utilidad social en momento justo.