Pernod Ricard

Códigos responsables

En Argentina es moneda corriente que los menores de edad consuman alcohol. Y esto implica un grave problema. Ya sea en las famosas ¨previas¨, en fiestas, cumpleaños, los jóvenes no sólo están expuestos a su consumo sino que muchas veces se utiliza para socializar o con el afán de pertenecer a un grupo, por fuera de lo familiar. Sabemos que su ingesta excesiva puede generar complicaciones de todo tipo y en personas de cualquier edad. Y efectos aún más negativos pueden producirse en los adolescentes, no solo a nivel de su organismo que se encuentra en pleno desarrollo, sino que muchas veces trae aparejados otros problemas como situaciones de violencia entre pares, conductas sexuales no deseadas e intoxicación, entre otros. Esta panorama resulta sumamente complejo por el rol que ocupa el consumo de alcohol en la construcción de la identidad durante esta etapa tan particular. Implica un largo y fundamental esfuerzo poder apuntar a la problematización del consumo y a la toma de conciencia sobre sus graves consecuencias por parte de los jóvenes. Pero en el mientras tanto… ¿qué pueden hacer los adultos para colaborar en la disminución del consumo de alcohol de adolescentes?

Ante esta incógnita, Pernod Ricard Argentina, una empresa productora y comercializadora de bebidas alcohólicas, diseñó como una alternativa posible.

Códigos responsables es un programa destinado a disminuir la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad. Porque, a pesar de estar prohibido por la ley, la venta se lleva a cabo.

El objetivo general fue concientizar a vendedores de alcohol –agentes claves en el proceso del consumo– y, particularmente, reducir la venta a menores, para finalmente lograr que reduzcan el consumo.

Se llevó a cabo a través de capacitaciones y de la implementación de una estrategia de intervención para influir en la conducta de los vendedores: cada vez que escaneaban una bebida alcohólica les aparecía un recordatorio de que pidieran el DNI. Y distintos mensajes breves apuntaban a la sensibilización sobre esta problemática. Se buscó así priorizar la protección de los jóvenes por sobre el rédito económico.

La primera implementación en Argentina se realizó durante 2018 en distintos lugares de la costa argentina, muy elegidos por adolescentes para pasar sus vacaciones. Allí hay situaciones de interacción social en las que la venta y el consumo de alcohol ocupan un rol central.

La capacitación realizada alcanzó a 70 personas (dueños, encargados y cajeros de los puntos de venta) y permitió una reflexión en los vendedores acerca de la magnitud de la problemática.

Se registró que durante los dos meses en los que se desarrolló la acción, se realizaron 480.000 transacciones de productos y se emitieron alrededor de 1.300 mensajes concientizadores, por lo que el alcance de la campaña fue sumamente amplio.

De esta manera, si bien a largo plazo lo ideal es apuntar al cambio cultural para que no siempre el alcohol sea necesario para divertirse o para pasar un buen momento, o generar hábitos de consumo más saludables, los adultos podemos tener hoy un papel activo en el cuidado de nuestros jóvenes, controlando su acceso a la compra de bebidas alcohólicas y evitando funcionar como facilitadores para el consumo excesivo.