La Serenisima

La Serenisima va a la escuela

Si nos preguntaran si en Argentina la pobreza afecta la salud de los más chicos, seguramente nuestra respuesta sería que sí, ya que la falta de recursos los hace padecer hambre. Ahora bien, seguramente el dato que nos falte, y nos sorprenda en cuanto a la pobreza es el siguiente: Argentina tiene la segunda tasa más alta de sobrepeso en menores de cinco años de América Latina. Tanto de un lado como del otro, ningún extremo es positivo, y se requieren acciones que ayuden a cambiar este panorama. Si analizamos estos datos, podemos pensar en varios aspectos relacionados a nuestra población y sus enfermedades.

Tenemos cifras alarmantes de enfermedades crónicas no transmisibles, como obesidad, diabetes, hipertensión, síndrome metabólico, entre otras, y lo llamativo es que cada vez aparecen a edades más tempranas. Por esta razón, la alimentación de nuestros niños es clave para formar individuos con mejor calidad de vida y prevenir las enfermedades originadas en una mala alimentación. Embanderada con esta causa, La Serenísima decidió crear un programa que ayudase a visibilizar esta problemática.

El programa, llamado La Serenísima va a la escuela, consiste en actividades lúdicas y material educativo didáctico, desarrollados especialmente para fijar conceptos en torno a la alimentación saludable (tomando como referencia las Guías alimentarias para la población argentina del Ministerio de Salud de la Nación), la importancia de una dieta variada y equilibrada, los beneficios del calcio, de realizar todas las comidas diarias, y el rol de la actividad física para una mejor calidad de vida, entre otros.

El programa se plantea como un espacio con continuidad en el aula, por eso se trabajan y entregan materiales tanto para docentes como para alumnos que luego pueden continuar utilizándose. Los cuadernillos para docentes incluyen información técnica sobre los contenidos y actividades concretas de trabajo en el aula sobre lo visto en el taller. El material para alumnos está diseñado para que puedan darle continuidad a la temática en sus hogares, involucrando a la familia como factor clave en la adquisición de hábitos saludables de alimentación.

El programa está dividido en los puntos temáticos que se consideran principales para llevar una vida sana. Cada uno de ellos se aplica mediante herramientas lúdico-didácticas para atraer y transmitir los contenidos de una manera divertida y eficaz.

Como principales temas abordados están: los grupos de alimentos; la importancia de realizar todas las comidas diarias, haciendo foco en el desayuno; el beneficio de los lácteos y la actividad física.

Para transmitir estos contenidos, se utilizan dos herramientas lúdicas. La primera es una representación teatral. Una historia que cuenta una conversación entre un papá y su hijo que no quiere desayunar. El papá le explica la importancia de este hábito. El niño decide desayunar, pero elige un alimento “chatarra”, entonces el padre interviene fundamentando la elección de alimentos nutritivos. La segunda, un juego en el que se proponen dos equipos. Consta de varios cubos, con dibujos que representan alimentos convenientes para el desayuno (lácteos, cereales, frutas), y otros no saludables (gaseosas, comidas rápidas, golosinas), todos expuestos en un extremo del lugar mezclados entre sí. Los niños tienen que elegir los alimentos correctos llevarlos al otro extremo y armar una torre con los cubos. El objetivo es que elijan los alimentos más nutritivos para el desayuno.

Al finalizar, se analizan los alimentos elegidos reforzando lo aconsejado y explicando la diferencia entre unos y otros. Luego se propone un juego en base a los conceptos aprendidos, en el que dos niños deben transportar las “propiedades nutritivas correctas” para fortalecer los huesos. En un extremo se colocan cajas con pelotas de plástico. En el otro extremo, un contenedor que simula ser un diente. Cada jugador se pone frente a las cajas y con la ayuda de un cucharón debe sacar las pelotas que correspondan al fortalecimiento de los huesos y dientes. El equipo que más pelotas blancas (que representan al calcio) coloque dentro de cada contenedor, gana.

En cuanto a la actividad física, se estimula su realización como complemento de la alimentación. Se realiza un juego en el que se preparan dos cajas con varios alimentos de utilería especialmente diseñados para preparar las comidas del día (desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena). Se forman dos equipos que deben llevar los alimentos a los cocineros. La dinámica del juego es similar a la de una carrera y el objetivo final no es que haya ganadores, sino que los dos grupos completen todas las comidas. Presentadas las variantes de comidas, los talleristas analizan cómo están compuestas las diferentes comidas y dan cuenta de la importancia de lo aprendido.

El éxito logrado refleja que, en el marco de todas las acciones que lleva a cabo la compañía, logra ser vista como comprometida con la salud de los niños.

Gracias al desarrollo y crecimiento de este programa, se posiciona como una de las iniciativas más importantes y de mayor repercusión para la empresa, a su vez que brinda información vital para el aprendizaje de la buena nutrición en los más chicos, para que sean ellos mismos la clave de su propio desarrollo. Y que, al mismo tiempo, sean los encargados de compartir estas enseñanzas con sus familiares y amigos, para que el mensaje se expanda de forma masiva y genere conciencia en toda la población.