La Segunda

Escuela de valores

Cuando llega el momento de hacer balances o estudios estadísticos sobre el desarrollo de un país, es probable que se analicen variables como la producción por habitante, o cuánto mejoró la economía en determinado período de tiempo, o bien a cuánto equivale el salario de un trabajador en relación a su costo de vida. Todos estos datos técnicos pueden darnos un mejor o peor panorama de cuánto ha progresado un país a lo largo del tiempo, pero poco se habla de cuáles son los valores fundamentales que impulsan a que una nación progrese y que se destaque sobre el resto. En definitiva, aquellos valores constitutivos de una nación y que se mantienen a lo largo de los años, dándole una identidad propia a un país.

Con la esperanza de recuperar los valores esenciales que toda sociedad necesita para desarrollar una conciencia buena aseguradora, La Segunda Seguros se propuso crear un programa denominado Escuela de valores, para reivindicar aquellos valores como la solidaridad, el respeto, la integridad, la libertad, la justicia, la responsabilidad y la profesionalidad.

La Escuela de valores se basa en dos objetivos principales. El primero, es dar a conocer a las personas que ponen en práctica los valores, algunos son los “maestros” y otros integran los “equipos” que realizan acciones en beneficio a la comunidad. El segundo objetivo es desarrollar y difundir contenidos educativos.

Para comenzar con el proyecto se buscaron en todo el país personas ejemplares por sus acciones y por los valores que sustentaban sus vidas. Por otro lado, se convocó a personas conocidas en su región o en un determinado rubro, disciplina, sector educativo o industrial, por sus acciones y su forma de vida que vivían en el anonimato más allá de sus obras. Esto les permitió ver cómo otras personas desde el silencio, beneficiaban a la comunidad a través de sus acciones.

Durante 25 años fueron destacando a esas personas por su manera de vivir con valores. Entonces crearon la distinción Una Manera de Vivir para reconocerlas y premiarlas, para que dejen de ser invisibles ante la sociedad y se conviertan en ejemplos a imitar. Alguno ejemplos son el Dr. Esteban Laureano Maradona, que dedicó su vida a curar las heridas del cuerpo y del alma de los aborígenes formoseños; Ignacio Aguilar, un maestro de la puna salteña, quien, además, se desempeñó como médico, psicólogo y amigo de los collas de la zona; Gino Tubaro, un joven inventor, que se hizo famoso gracias a la prótesis de mano que creó con una impresora 3D; y otros ejemplos más conocidos tales como: Luciana Aymar, por transmitir a sus compañeras más jóvenes valores como el respeto, el esfuerzo, la humildad y el compromiso; Manu Ginóbili por su “Fundación Manu Ginóbili” y por ser un ejemplo mundial de cómo vivir con los valores del deporte; y muchos más.

Además, es importante destacar que la Escuela de valores colabora intensamente con los programas de UNICEF a favor de la infancia y adolescencia, para contribuir a la formación de jóvenes comprometidos con su futuro y con el desarrollo del país.

Asimismo, más de mil colaboradores de la empresa se sumaron en cada etapa para ayudar a mostrar y comprometer a más personas a que tomen conciencia y sean parte como formadores de buenos ejemplos de vida y de trabajo cooperativo basado en valores.

Desde la puesta en marcha de este programa, la empresa se ha encontrado gratamente sorprendida por el hecho de que miles de alumnos en todo el país, alentados por sus propios establecimientos educativos, realizaban acciones solidarias. Esto, sin dudas, revitaliza los valores que tanto le importan a la compañía e invita a que miles de jóvenes ayuden a mejorar el futuro de la Argentina.