BBVA

Educación financiera

Hoy en día la Argentina enfrenta muchas problemáticas. No es raro que en cualquier lugar donde circulemos constantemente se esté hablando de cuestiones como la economía, la recesión, la suba o baja del dólar, la inflación, etc. Sin embargo, estos temas graves no son más que el resultado de otro gran déficit social del que poco se habla: la educación. Los especialistas, según los últimos censos realizados, señalan que cuatro de cada diez jóvenes no finalizan sus estudios secundarios y que los más afectados por esta situación son los chicos de entre 12 y 19 años provenientes de familias de bajos recursos de todo el país. Si tenemos un pensamiento proyectivo en cuanto a esta situación, nos encontramos con un panorama difícil que dicta que muy posiblemente esos jóvenes no puedan acceder fácilmente a un trabajo por no contar con una formación mínima adecuada; y en caso de hacerlo, igualmente no contarían con todas las herramientas necesarias para poder administrar su dinero, es decir, su desarrollo y lugar en la sociedad.

Atendiendo a este asunto particular, el banco BBVA optó por tomar cartas en el asunto y ayudar a paliar esta desigualdad. Así fue como nació el Programa Educación Financiera, cuyos objetivos principales son contribuir a que los jóvenes concluyan la educación secundaria y lograr que adquieran conocimientos y habilidades financieras, otorgándoles una beca a través de un producto bancario que facilite su inclusión en el sistema financiero. De este modo se contribuye a disminuir la deserción escolar, bajar la tasa de ausentismo, minimizar el índice de repitencia, elevar el rendimiento académico de los jóvenes, estimular su formación integral y acompañar a las familias de los jóvenes en el proceso de escolarización.

El programa, avalado por el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación, elige anualmente a alumnos que estén cursando la educación secundaria y se encuentren en una situación socioeconómica que los ponga en riesgo de deserción escolar, pero que demuestren un fuerte compromiso con sus estudios.

Al comienzo del año, se celebra un acuerdo con una ONG que actúa en una comunidad educativa. Dicha ONG presenta al alumno como candidato a ser beneficiado. Con el acuerdo firmado, se inicia la gestión administrativa para dar de alta como cliente al tutor legal del alumno becado, o al alumno mismo si es mayor de edad, y se le extiende una tarjeta VISA recargable, a través de la que recibe mensualmente el importe de una beca que le sirve de sustento durante el desarrollo de sus estudios.

El equipo del programa provee las herramientas a los tutores en materia de educación financiera, para que, durante las tutorías grupales e individuales, puedan capacitar a los jóvenes. Por último, cada estudiante debe justificar los consumos que realiza y es responsable por la administración de sus finanzas personales mientras participa del programa. Así es cómo tienen su primer acercamiento a una institución bancaria.

Desde la ejecución del programa, el banco ha cosechado muy buenos resultados en pos de la construcción y el desarrollo de una sociedad más igualitaria y equitativa. A lo largo de los trece años de existencia, benefició en forma directa a 13.375 jóvenes y de forma indirecta a más de 53.500 personas, teniendo en cuenta la conformación de una familia tipo.

Los testimonios de los jóvenes beneficiarios demuestran el gran aporte que se hace a la comunidad:

• “Mi deseo es poder devolverle a mis padres todo lo que hicieron por mí, por el esfuerzo y la ayuda que me posibilitó conservar la beca durante los 5 años de la escuela secundaria.”

• “La beca es un estímulo y posibilidad, porque al tener todos los meses depositado el dinero puedo comprar todo lo que necesito: útiles, mis propios elementos de higiene personal y otras cosas.”

• “Somos muchos y mis papás no pueden mantenernos a todos ni ayudarnos en todo, hasta que un día me dicen que soy becada de la escuela… Me sentía muy orgullosa de comprar las cosas por mí misma, ya que era muy difícil decir a mis padres: ‘papá, necesito esto o lo otro’, y ahora puedo valerme por mí misma. Al principio sentía que recibir la beca era muchísima responsabilidad. No sabía cómo la iba a llevar, pero al pasar los años uno va aprendiendo cómo administrar los gastos y también va aprendiendo la responsabilidad de más cosas al pasar los años. Cosas que a mí me hacían muchísima falta. Ahora estoy por estudiar medicina y me sirvió muchísimo la beca.”

• “El programa me ayudó en todo sentido desde lo económico hasta crecer como persona. Cuando sos más chico no le das la importancia que en verdad tienen los gastos: gastás y gastás y no sabés de dónde sale eso. La beca me enseñó, por ejemplo, a ver algo y no comprarlo, buscar precios, buscar mi economía, a ser más responsable, a cumplir con el rendimiento académico, a cumplir a tiempo con las rendiciones y ayuda muchísimo en el comportamiento. No tiene ninguna falencia, nos ayuda a crecer como persona en todo sentido.”

• “Me ayuda a organizarme en los gastos, a saber cuánto valen las cosas, saber hasta cuánto gastar, qué porcentaje utilizar por categoría. Me ayuda muchísimo. Mi mamá está agradecida porque en el mes le compra útiles del colegio a mi hermano y yo compro los míos.”

• “Mi hija es becada hace cuatro años, la beca es de gran ayuda para toda la familia, y es un incentivo, sus hermanos menores quieren formar parte del programa y terminar sus estudios secundarios. Mi hija va estudiar Medicina, un orgullo para toda la familia.”

• “Al programa, para mí, lo define una sola palabra: integración.”

En definitiva, como se lee en los testimonios se ha logrado un impacto en la sociedad, al animar a los jóvenes a pensar en un futuro distinto, estimular el valor de la responsabilidad, incorporar la cultura de la administración de los recursos económicos y el tiempo, y al brindar un espacio de contención y seguimiento a través de las tutorías.