Desarrollo de casos

Casos participantes en los premios 2017

Sancor Seguros: Ser sustentables

El agua es un elemento esencial para el desarrollo de todos los seres vivos. Gracias a que tres cuartas partes del planeta Tierra están cubiertas por océanos, ríos o mares, es posible la existencia de los seres vivos. En 2010, La Asamblea General de las Naciones Unidas reafirmó el derecho humano al agua y al saneamiento, sin embargo, actualmente el 13% de la población argentina no tiene acceso permanente, cercano y seguro a esta sustancia. Se trata de una situación extrema que afecta principalmente a las provincias de Chaco, Santiago del Estero, Formosa, norte de Santa Fe, Córdoba, San Luis, oeste de Salta, Tucumán, La Rioja, Catamarca y el oeste de Corrientes.

Ante este panorama desalentador, Unilever confió en que se podía obtener una solución si se tomaban medidas concretas. Por eso lanzó el programa #AguaParaCrecer, que promueve el desarrollo de las comunidades Wichi, Pilagá y Qom que habitan en las provincias de Salta, Chaco y Formosa.

Gracias a la alianza estratégica con la Cooperativa Mujeres Artesanas del Gran Chaco (CO.M.AR), la Fundación Avina y la Fundación Gran Chaco, se intervino en las cuatro principales actividades económicas de la región (agroforestería, ganadería, apicultura y artesanía), con la incorporación de tecnologías y el fortalecimiento organizativo.

La iniciativa consistió en la construcción de un pozo de agua y un centro comunitario con equipamiento para el procesamiento de lana de oveja, dándoles a las mujeres de El Churcal acceso permanente a agua segura para su consumo, higiene, alimentación y la producción de artesanías.

También se impulsó la creación de huertas para el consumo familiar y la venta, junto con el desarrollo de un plan de negocios y la instalación de almacenes con alimentos, productos de cuidado personal y del hogar, para un acceso más fácil a estos productos básicos. Esto produjo una mejora notable en sus ingresos y, por consiguiente, una mejora de la calidad de vida de la comunidad.

El proyecto logró impactar directamente en los 6.500 habitantes de diez comunidades.

El fortalecimiento de la red de 1.300 artesanas organizadas en la CO.M.AR. facilitó el desarrollo económico de las comunidades y el empoderamiento de cientos de mujeres que se convirtieron en referentes y líderes del cambio cultural iniciado. La construcción del centro comunitario contribuyó a que las mujeres dejen de trabajar a la intemperie, expuestas a las altas temperaturas en verano y al frío en invierno.

De esta manera, las comunidades lograron acceder a un derecho humano básico y elemental, pero también adquirieron conciencia acerca de la importancia de la higiene y del uso del agua como un recurso fundamental para su desarrollo que debe ser utilizado en forma responsable.

Finalmente, conocieron la importancia de contar con una alimentación nutritiva a través de lo producido en las huertas y aprendieron a planificar ventas con el excedente, lo que les permitió generar ingresos para la comunidad.

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