Desarrollo de casos

Casos participantes en los premios 2017

Chandon: Programas educativos

Para Mendoza, su pueblo y sus bodegas, la vendimia representa mucho más que un simple trabajo. Se trata de una práctica que hace a la idiosincrasia de sus habitantes y se transmite de generación en generación. Por eso, Bodegas Chandon entendió que la responsabilidad social con el ojo puesto en la educación de niños y adolescentes era fundamental para impactar de forma positiva en la comunidad.

En 2003, en la búsqueda de una respuesta a la crisis socioeconómica que afectaba a todo el país y ante la preocupación y la solidaridad de sus empleados para con el resto de la comunidad, la compañía pensó que la única manera de salir adelante era a partir de un cambio cultural basado en la educación, luego de observar que los alumnos de escuelas rurales se encontraban en inferioridad de condiciones con respecto a los que habitaban en zonas urbanas. Por eso decidió brindarles contención en las zonas de Luján, Tupungato, San Carlos y Tunuyán.

Lo que empezó con tres programas que se implementaron en 20 escuelas, destinados a 600 chicos y a cargo de 20 docentes, en la actualidad se transformó en seis programas anuales, de los cuales participan 1.600 niños y adolescentes, entre los que se encuentran hijos de empleados, vecinos y alumnos de escuelas rurales.

Claudia Crisafulli, licenciada en Psicopedagogía, es una de las responsables del éxito de los programas: “Mi tarea es garantizar la calidad educativa de las iniciativas y también generar este vínculo de responsabilidad y reciprocidad que se da entre las instituciones, los docentes, los niños y las familias en relación con la bodega”, explica.

Cada uno de los proyectos promueven diferentes valores que favorecen la creación de una conciencia autorreflexiva y una mirada crítica sobre su entorno en aquellas personas que se encuentran en un proceso de formación, para brindarles una visión completa de sus capacidades y otorgarles herramientas que los ayuden en la toma diaria de decisiones y en la construcción de un proyecto de vida.

“Nos comprometemos con la comunidad a través de estos programas educativos que llegan a todas las escuelas rurales de nuestra área de influencia”, aseguró Ángel Vespa, gerente de Relaciones Institucionales de la empresa.

El proyecto se divide en seis programas que aportan distintas herramientas, como el desarrollo de actividades vinculadas con lo artístico-recreativo y el sentido estético, el respeto por la naturaleza y sus recursos a partir de la conciencia ambiental y forestal, la revalorización de la industria vitivinícola, la cultura del esfuerzo o la estimulación de las capacidades de atención, memoria y concentración para el desarrollo de la imaginación.

Con respecto a qué fue lo que impulsó a la compañía a participar de esta edición de los Premios Conciencia, Mercedes Álvarez, jefa de Sustentabilidad de la compañía, señaló: “Es una forma de inspirar a otros a tomar conciencia de que hay diferentes formas en las cuales se puede apoyar a la comunidad”.

A más de 10 años de su implementación, el involucramiento cada vez más grande de la sociedad y los resultados visibles, entre los que se destacan la erradicación del trabajo infantil, la creación de conciencia en la comunidad y de sentido de pertenencia, orgullo y fidelización de los empleados hacia la empresa, evidencian un impacto altamente positivo que logró el aval y el reconocimiento de entidades educativas estatales y universidades, trasladándose a nuevos programas de alcance provincial, que llegan incluso a ser imitados por otras empresas y organizaciones.

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