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BGH: Talleres de Eficiencia Energética

En 2012, la compañía empezó a trabajar en programas responsables. Sin embargo, luego de hacer un análisis de las acciones realizadas se detectó que, si bien estaban enfocadas en la educación y el medioambiente, se encontraban disgregadas y no impactaban en comunidades de interés. Por eso se decidió rediseñar la estrategia y así fue como surgió SumaRSE, un programa de responsabilidad social que engloba todas las acciones responsables que se llevan adelante desde la compañía.

La primera campaña estuvo enfocada en talleres lúdicos sobre eficiencia energética para niños y niñas de 9 y 10 años que tuvieron cuatro objetivos: desarrollar un programa de aporte educativo valorado por la comunidad local; generar identidad y pertenencia en el público interno de la compañía por medio del voluntariado corporativo; ser proactivos en la comunicación con comunidades donde la empresa tiene sedes; y generar impactos y repercusiones.

El campo de acción se centró en las escuelas primarias públicas de Barracas, San Telmo y Constitución y en la localidad de Ezeiza. Al mismo tiempo se definió que los “educadores” serían los voluntarios de la empresa, las familias de los niños y niñas, los directivos de la compañía y la comunidad en general.

La estructura planificada para cumplir con el objetivo se dividió en tres partes: desarrollo, implementación y cierre. En el desarrollo se creó la identidad visual del programa, se avanzaron y relevaron los colegios y se convocaron a los voluntarios: la creación de SumaRSE permitió potenciar la identidad y la importancia de la campaña para que sea reconocida por el público interno y externo. En paralelo, se dio inicio a una campaña de comunicación interna, por medio de carteleras físicas y digitales, mailing e intranet, convocando a los voluntarios. En la implementación se realizaron capacitaciones con voluntarios, previo a los talleres. El objetivo de estas capacitaciones fue ayudar a los voluntarios a transmitir conceptos duros de manera que sean claros y fáciles de incorporar para chicos de 9 y 10 años.

Los talleres se dieron por medio de un juego donde los niños y niñas deberían responder a diferentes trivias sobre ahorro energético. La propuesta en cada colegio fue vivencial, con ejercicios de expresión corporal y dinámicas grupales. Al finalizar cada taller, los niños y niñas presentaron una propuesta para ahorrar energía en sus colegios y se les entregó un decálogo de buenas costumbres con ejercicios para que lo trabajen en sus casas. A modo de cierre, al finalizar el programa de talleres, la compañía eligió la propuesta de ahorro más original entre todas las escuelas y premió con productos de la empresa al colegio ganador, como así también a dos de los chicos que completaron el decálogo y sus ejercicios.

Los resultados de la iniciativa fueron positivos desde todo punto de vista, ya que la empresa trabaja en el ahorro energético en sus productos, en sus unidades de negocio y porque es un issue relevante en la situación actual del país. La elección de colegios en esa zona no solo fue porque son locaciones donde la compañía tiene presencia corporativa y por el mero objetivo de llegar a la comunidad, sino también para lograr identificación y cercanía con los colaboradores. En el caso particular de Ezeiza, muchos de los colegios impactados son instituciones donde los operarios tienen hijos escolarizados.

Esto trajo como resultado que los voluntarios sintieran un afecto y un compromiso mayor. El público primario de impacto fueron los niños y niñas que participaron: ellos son los futuros recursos, los futuros embajadores y quienes serán los responsables del ahorro energético en en el futuro.